Comentario, costumbres

¿Ya no hay cusqueños?

“Ya no hay canteños”, dijo mientras hablábamos con un mate de por medio no hace mucho. Canta es un pueblo histórico de la sierra de Lima que se menciona en el Manuscrito de Huarochiri que se escribió fines del siglo XVI. Antes contaba con su propio idioma y ahora, según esta abuela con sus setenta y tantos años, casi toda su población se ha trasladado a Lima. Regresan de vez en cuando o, si no, para las fiestas como lo harán en este mes de septiembre. Gente de Huánuco ha tomado su lugar en el pueblo, nos cuenta.

Me entró una tristeza al pensar en los miles de años de historia que figuraron en la formación del pueblo y de las comunidades de su zona. Sin embargo, tales historias de cambio de población y de migración, con la pérdida consecuente de cultura y tradición, se cuentan en todos los andes.

Hasta Copacabana, el pueblo del Lago Titicaca donde he hecho trabajo de campo etnográfico, ha experimentado un gran cambio de población. Los que han crecido en el lugar se llamarán copacabaneños, mientras la población anterior, que vive dispersa, dirá que no lo son. Más bien les cuentan como inmigrantes recientes.

Esta situación no es solamente de pueblos. He escuchado a personas cuyas familias han vivido en la ciudad del Cusco por generaciones cantar el mismo lamento que “ya no hay cusqueños.”

Cusqueño disfrutando de rica cerveza (Walter Coraza Morveli)
Cusqueño disfrutando de rica cerveza (Walter Coraza Morveli)

El censo peruano nos da una prueba de esto. Antes de 1940 el Departamento de Cusco contaba con tasas muy bajas de migración. Ahora, si miras solamente a los distritos de la Provincia de Cusco que forman la ciudad encontrarás porcentajes elevados de inmigrantes, de 40 a 60%. (Cusco, 43%; Poroy, 55%; San Jerónimo, 52%; San Sebastián 62%; Santiago, 44%; y Wanchaq, 60%). La población ha cambiado y el grupo de viejos cusqueños con su cultura y tradiciones es pequeño y rodeado por foráneos aunque sí sigue existiendo y con algo de fuerza.

El lamento nos cuenta, por consecuencia, no solamente de población sino también de cultura, normas, formas de ser, costumbres, y tradiciones.

Da peso y propósito, por ende, a las decisiones de gente como el exalcalde Daniel Estrada quien, entre otros, creó un juego fuerte de danzas y actuaciones que organiza la ciudad desde el jardín hasta el bachillerato y dentro de instituciones laborales.

El Cusco ha desarrollado una identidad y cultura performada fuerte y nueva que le proporciona cierta unidad y le vuelve distintiva entre las ciudades peruanas.

Tal vez ya hayan pocos cusqueños tradicionales, pero los nuevos cusqueños que se llaman ellos mismos cusqueñistas, son abundantes y con orgullo.

Niños bailando en la Plaza (Photo: Walter Coraza Morveli)
Niños bailando en la Plaza (Photo: Walter Coraza Morveli)
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