Comentario

Un llamado a la reflexión en la semana del día internacional de los animales

Fernando junto a Tintin , recordando a su mejor amigo "apu" (Foto Walter Coraza)

La verdadera búsqueda del amor al prójimo podría radicar en el amor por los animales, a quienes les debemos una sincera disculpa.

Son como las dos de la mañana no pude conciliar el sueño, mi mente se desvanece entre recuerdos y mi pensamiento no puede ser enfocado en concebir el sueño, mi corazón se estremece con cada lamento de su voz, en el vacío silencio sus aullidos son un quebranto que me llena de tristeza, como no sentirme culpable si era mi responsabilidad.

Un día antes por la tarde Apu, Tintín y yo salimos a caminar, un paseo habitual a un pequeño bosque que se encuentra cruzando la avenida circunvalación que conduce al parque arqueológico de Saqsayhuaman, era como los cinco de la tarde mucho antes de la puesta de sol en este invierno.

La avenida que atravesamos normalmente en nuestro camino al bosque había cambiado de repente, lo habríamos advertido antes si tal vez a las autoridades se les hubiera ocurrido la genial idea de informar a los vecinos de las modificaciones correspondientes en la vía pública, la implementación de una berma en una zona urbana, hacia aparentemente la calzada más segura, aunque tal vez los tecnócratas no tuvieron que ser muy ingeniosos con el paso peatonal, pues simplemente lo habían ignorado, el asegurar la vereda con una especie de cerco perimétrico metálico sólo había producido el efecto de una pista de circulación más rápida.

A pesar de estar en una zona urbana donde la velocidad máxima en la avenida debe ser de sesenta kilómetros por hora, los autos que transcurrían simplemente doblaban esa velocidad sin el menor remordimiento, sin el menor control, los conductores pasaron a ser todopoderosos dueños de la vía gracias a una autoridad improvisada sin proyectos claros, mientras que los peatones abandonados a su suerte en una vía absurdamente rápida, donde cualquiera se encuentra vulnerable, a pesar de ello los peatones echan su suerte sobre la carretera cada vez que la atraviesan, como no podrían estar más vulnerables los niños u otros seres vivos.

Los humanos podemos observar y aprender a prevenir, pero qué hay de los más vulnerables, seres vivos como las mascotas que también son ignoradas y mucho más excluidas, por falta de capacidad de las autoridades, de los técnicos y por la falta de educación de los conductores.

Esa tarde fatídica se llevó una parte de mí, un maravilloso ser que había contribuido tanto en humanizarme falleció al pie de la carretera ante la mirada atónita de curiosos que no llegaban a captar la matrícula del vehículo que conducía seguramente una persona deshumanizada y mal educada, quien se daba a la fuga para no cargar con algún tipo de responsabilidad.

Tintín y yo atónitos, no podíamos creer lo ocurrido, no queríamos asumirlo, Yo no podía creer como algo así podía ocurrir en cuestión de segundos, como el aun cachorro Apu se había soltado de la cadena y emocionado al intentar cruzar la pista fue arrollado.

No quería creerlo realmente, la congoja de Tintín era tan profunda que me conmovió desde el primer momento que se acercó al cuerpo de su amigo sin vida, desde luego el tomo conciencia que su compañero había muerto, compartimos la pena después de darle el último adiós a nuestro fiel amigo Apu, “él ahora nos cuidara desde este bosque” le susurro a Tintín tratando de consolarlo mientras sepultamos el cuerpo de nuestro amigo, él como si me entendiera se acerca y me lame el rostro buscando darme consuelo, aunque una pena tan profunda nos quita el sueño.

Aún escucho los aullidos de Tintín, él parado frente a la puerta esperando que su amigo Apu vuelva a su lado, pero como le explica uno a su perro que su otro compañero no volverá más, Tintín aun aúlla cada vez que seguramente lo recuerda, mientras yo aún extraviado, lo único que puedo hacer es publicar esta historia para buscar conciencia en los seres humanos, o en lo que queda de ellos.

Mientras ya no sé cómo explicarle a Tintín que Apu ya no volverá, aunque cada vez que se lo digo me lo digo en realidad más a mí. Reflexiono y pienso que una sociedad indolente, deshumanizada es el simple reflejo de una sociedad mal educada recuerdo la cita de Gandhi “La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados.”

Hoy en día en nuestro planeta los seres humanos nos vemos envueltos en una suerte de aislamiento colectivo debido al individualismo al que nos condiciona un sistema capitalista que nos hace competir entre nosotros, parecería una ironía ya que en nuestro mundo globalizado el internet, las redes sociales y en general las tecnologías de información y comunicación han reducido las distancias prácticamente a nada, la comunicación con otra persona ubicada en cualquier otra parte del mundo y en tiempo real es un hecho garantizado si se cuenta con los medios necesarios, se han minimizado así las distancias, sin embargo todo este aporte de tecnología no necesariamente ha logrado que nos encontremos ante una sociedad más cohesionada.

Es por eso que los hombres, seres humanos por excelencia buscan los remedios para paliar su soledad, uno de los vínculos más fuertes que puede establecer el hombre con otro ser – animal no humano, es el vínculo que establece con sus mascotas, ese vínculo claramente se encuentra justificado por diferentes causas y razones, ya tengan que ver con sentimientos, influencia social, cultural o hasta económica.

Para muchos la preferencia por las mascotas surge a partir de sentir un verdadero respeto y amor por los animales, para otros seres humanos el aislamiento y la desconfianza a otros seres humanos es razón suficiente para confiar más en una mascota, es por eso que es popular la frase “Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro.” Del filósofo Diógenes de Sinope.

Hay razones incluso sociales por las cuales tener una mascota, en algunos círculos es símbolo de distinción económica tener un perro de raza pura, por ejemplo. Es claramente notorio el creciente sentimiento de amor y consideración por los animales, pero también hay que resaltar que a su vez hay también grupos de seres humanos que tienen escasa compasión para con los animales, personas que comercian, experimentan, diseccionan, disecan animales para obtener algún beneficio.

Las grandes corporaciones farmacológicas so pretexto de encontrar medicamentos apropiados para el hombre, realiza toda clase de experimentos en animales y solo pequeños grupos de ambientalistas hacen frente ante esta situación, será que los hombres en realidad estamos deshumanizándonos, por fortuna la balanza parece a favor de una mayoría que piensa en la protección de los animales, “La compasión por los animales está íntimamente conectada con la bondad de carácter, y se puede afirmar con seguridad que aquel que es cruel con los animales no puede ser una buena persona” Arthur Schopenhauer.

En la actualidad en muchos lugares del mundo aun los animales son tomados en consideración como si fueran objetos, objetos que pueden moverse y en algunos casos pertenecer a un propietario, sin embargo, ya desde años atrás y en más y diferentes partes del mundo se ha estado cambiando este concepto y se está tomando medidas a favor de la protección de animales.

La lucha por la protección animal tiene que surgir en base a las leyes y no solo en vista a la percepción ideológica de las personas.

En el Perú actualmente las cosas están tomando un nuevo horizonte, el ocho de enero del año dos mil dieciséis fue promulgada la Ley de Protección y Bienestar Animal, tan solo tres días después de entrar en vigencia los casos por denuncias de maltrato animal se incrementaron hasta llegar a un sesenta por ciento, lo cual significa claramente que las personas están prestas a denunciar a quienes hacen abuso de los animales.

Pero será acaso esto suficiente para cambiar una sociedad como la peruana, en una sociedad tan diversa lo que se necesita no solamente son leyes restrictivas, sino más que nada cambiar los esquemas mentales, educar a las personas para cambiar el ideario colectivo es fundamental.

Por ejemplo y centrando nuestro problema en la sociedad cusqueña, muchos conciudadanos tienen la necesidad de tener una mascota no solo por razones afectivas, sino también para buscar la seguridad y protección que les puede brindar una mascota como un agente de seguridad para el cuidado de su hogar, en algunos casos hay mascotas que se crían con fines terapéuticos, o por una cuestión de moda lo cual se relaciona con el status social que se presume dan cierto tipo de razas, aunque en realidad esto a su vez sea perjudicial ya que hace que el valor económico de ciertas razas de perro sea elevado debido a la demanda, de hecho cuando una raza pasa de moda su precio también baja(oferta), lo que incluso puede terminar en abandono de mascotas por parte de personas que se dedican a la crianza con el fin de buscar una retribución financiera, es bien sabido que hay también gente que se dedica a criar perros para comercializarlos netamente; y claro somos culpables también quienes somos parte de este mercado de razas selectas.

Por tal motivo es importante combatir todo este tipo de abusos contra los animales.

Desde otros ámbitos, como es la educación, si la educación está formando realmente seres íntegros y más humanos, entonces debemos hacer algo realmente significativo por los problemas que aquejan a la sociedad cusqueña, como es el caso de la sobrepoblación canina, y no se trata de tomar medidas correctivas, como ya algún descabellado gobernante hizo anteriormente intentando envenenar masivamente a los canes como expresó la noticia del diario El Comercio “Cusco: envenenamiento masivo de perros indigna a población” esta noticia se suscitó en setiembre del dos mil dieciséis en el barrio de san Blas, una mañana en que muchas personas se encontraron con el atroz panorama de perros muertos tirados por las calles del pintoresco barrio.

La educación para el cuidado de las mascotas debe inculcar prioritariamente el respeto por la vida de estos animales, independientemente de su raza, los dueños de las mascotas deben tomar conciencia de la buena crianza de sus mascotas, evitar el abandono de las mismas, asegurarse de controlar la salud reproductiva de los animales, esterilizándolos si es necesario, eso evitará la sobrepoblación.

Esta concientización debe promover también la adopción de mascotas en situación de abandono, o evitar simplemente la compra de mascotas, para frenar la comercialización de las razas que se ponen de moda y que las personas adquieren por una mala percepción de estatus que les otorga la posesión de ciertas razas.

finalmente una mejor educación en estos aspectos hará que tengamos una sociedad más humanizada que se preocupa por su entorno, y no solo habló de la protección a las mascotas, sino también de todos aquellos animales que muchas veces son comercializados por ser exóticos, que incluso son llevados al extranjero, o de aquellos animales que son maltratados en nuestro mismo entorno por cuestiones tradicionales, como los gallos de pelea o los toros.

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