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Perú expone lienzo del matrimonio de Beatriz Clara Coya con Martin Garcia De La Loyola en el museo del Prado en Madrid

En la ciudad de Madrid se llevó a cabo la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCO MADRID 2019, donde Perú fue el país invitado, presentando para dicha exposición un cuadro que fue ideado por los jesuitas de Cusco. Dos matrimonios que enlazaron la descendencia real incaica con la de dos de los patriarcas de la Compañía de Jesús. La primera boda (Cusco, 1572), unió al capitán español Martín García de Loyola –sobrino nieto de San Ignacio y vencedor de Túpac Amaru I, el último inca rebelde y a quien un doctrinero jesuita convirtió antes de su ejecución– con la princesa inca Beatriz Clara Coya, hija de Sayri Túpac, hermano del monarca derrotado y el segundo matrimonio (Madrid, 1611) corresponde al de la hija mestiza de ambos, Ana María Lorenza de Loyola Coya, con Juan Enríquez de Borja, nieto de san Francisco de Borja.

La exposición si bien fue exitosa, causo comentarios de revistas prestigiosas como es el New York Times, donde Maya Jaggi, considera que “detrás de la armonía en la composición del lienzo subyace una historia de derrota y devastación. A pesar de ello, la unión que plasma marca el nacimiento de la cultura mestiza, cuyo arte no se había reconocido sino hasta este momento.

Con respecto a este lienzo Alba Choque Porras, presenta un análisis sobre la vida de Beatriz Clara Coya de Loyola, desde un punto de vista diferente. Analiza a Clara Coya a partir del retrato del célebre matrimonio que contrajo con Martin García de Loyola, que se encuentra actualmente en la iglesia de la Compañía de Jesús del Cusco. La autora, hace una interpretación a través de su vestuario, tocado, joyas, etc de esta imagen.

Esta imagen de la última princesa del Tahuantinsuyo, forma parte de un retrato colectivo y es el testimonio más importante de la posición y trascendencia de las elites originarias durante el Virreinato del Perú. En el Perú virreinal del siglo XVII, el retrato de los nobles incas, fue usado con dos fines, el primero con fines políticos, para controlar y persuadir a las propias masas indígenas, que veían en estas representaciones a los continuadores de los dirigentes del Incario y el segundo era el de resaltar su propios privilegios de clase, el de reafirmar su pertenencia a la nobleza inca frente al nuevo gobierno español.

Existe toda una historia detrás de este lienzo, que nos lleva a repensar sobre nuestro pasado y que de alguna forma nos ayuda a entender lo que ocurrió en la época colonial.

El lienzo volvió al Museo de Osma y por su retorno se llevó a cabo una ceremonia especial en las instalaciones del museo.

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