arqueología, cultura, historia, viajes

Los ritos funerarios en la época Inca

La cultura Inca se caracterizó por sus creencias mágico-religiosas donde la muerte y la vida eran una. No desaparecía el ser, sino que se producía un viaje hacia otra vida, al mundo de las Huacas (lugares sagrados).

Los incas creían que la vida continuaba después de la muerte y por esta razón enterraban a sus difuntos en posición fetal y muchas veces dentro de una vasija que ellos mismos fabricaban. Se debía a que ésta cultura creía en la reencarnación. Por lo tanto, intentaban recrear el vientre materno a través de la vasija para de esta forma preparar al cuerpo del difunto para un nuevo nacimiento.

Según refieren las crónicas de Guamán Poma de Ayala, en la época Inca, la preparación del cadáver para la momificación consistía en que el fallecido era vestido con sus mejores trajes, acompañado con productos que más le gustaban en vida, para luego usar las técnicas de embalsamiento y así momificar a sus muertos con telares especiales. Después lo enterraban en medio de danzas y cánticos con chicha y hojas de coca.

Según el cronista Bernabé Cobo: “En fallecimiento del indio, se hacían sus deudos grandes llantos y ceremonias antes que lo enterrasen…celebraban estos llantos bailando al son de tambores y cantando endechas tristes y lamentosas…daban de comer y beber a cuantos acudían a estos mortuorios, los parientes y amigos del muerto…”

Dentro de las Tumbas también colocaban objetos de oro y plata, pues el oro para ellos representaba al Sol y la Plata representaba a la Luna. Por esta razón sus templos eran decorados con láminas de plata y oro, ellos no conocían el dinero. Realizaban el trueque (intercambio de productos). Más para los españoles, el oro y la plata tenía un valor monetario. Es así que cuando se enteraron que dentro de las tumbas podían encontrar oro y plata, destruyeron y saquearon gran cantidad de tumbas.

A los cuerpos embalsamados se les hacían sacrificios y se tenía mucho cuidado en su veneración.
Según la crónica de Cieza de León: cuando moría un Inca (el gobernante, el rey), los haravicos o poetas, seleccionados por sus habilidades retóricas componían breves versos sobre la historia del Inca y todos los acontecimientos relevantes de su reinado y en todo el imperio. Fueran estos buenos o malos. Así, cuando se cantaba al futuro inca y al pueblo, estos podían conocer su pasado.

Si bien con la llegada de los españoles y la extirpación de idolatrías, se habría tratado de suprimir las expresiones colectivas vinculadas con el ritual y las creencias andinas, sin embargo, esto jamás habría pasado, pues hasta la actualidad de una forma u otra se ha conservado muchas de las ceremonias y rituales funerarios.

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