cuentos, folclore

La confusión de oro con un condenado

Después del tiempo Inca, los chasquis aún mantenían su trabajo para poder llevar mensajes a los poblados de diferentes ciudades. Como la historia lo relata los chasquis eran grandes atletas, corrían varios kilómetros de un lugar a otro para llevar los mensajes que el inca enviaba.

Ellos no lo hacían solos sino había una gran red de chasquis donde trabajan en equipo como “Las Postas” en los tambos que eran lugares de descanso espera otro chasqui para tomar la posta y continuar el recorrido.

También en los oscuros caminos que recorrían se podían topar con distracciones como el oro convertido en animales o los condenados que de vez en cuando acechaban estos lugares. Cuenta la historia que un chasqui estaba en un recorrido para llevar un mensaje a una de las ciudades y cuando de lejos ya se podía visualizar la ciudad decide tomar un pequeño descanso.

EL chaski y el condenado
EL chaski y el condenado

Se sentó en una piedra y empezó a comer un par de hojas de coca para recobrar el aliento, de pronto se da cuenta que una llama de un tamaño poco común, estaba enfrente de él,  se percató que no era de nadie y era salvaje, él pensó que podía sacar algún provecho con este animal ya sea sacar la lana para trasquilarlo o usar su carne para comer con  su familia.

Pero de pronto se le vino a la mente que podía ser oro convertido en animal sin pensarlo dos veces se levantó y fue donde estaba el animal, lo cubrió con una manta que tenía y se lo echó al hombro, tenía un peso considerable pero ya no faltaba mucho para llegar al pueblo.

Cada paso que daba se convertía en un infierno y el camino se hacía más lejos, de pronto miró hacia arriba y no era lo que pensaba, era un Q’ara Senca (nariz desnuda o una calavera) un condenado que estaba riéndose a carcajadas de lo mal que lo estaba pasando el hombre.

Le soltó y como estaba comiendo coca no le hizo ningún daño y corrió despavorido hacia el pueblo para luego contarles lo que había sucedido a sus amigos y familiares. Desde esa vez se dice que hay que tener cuidado en confundirnos oro convertido en animal o condenado convertido en animal.

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