folclore

Un pueblo, un profesor y un asesinato

Hace muchos años atrás en la ciudad linda de Quillabamba, en un pueblo llamado Huayanay la educación llegó un poco tarde. Unos profesores se arriesgaban para poder viajar a este lugar y enseñar a todas las personas que tuvieran el anhelo de aprender.

Este era un pueblo con mucho temor, donde ocurrían violaciones y matanzas a la vuelta de la esquina.  Los profesores vieron las muertes de la mayoría de sus alumnos, bien muertos por otros o a causa de enfermedades.

Un día uno de los profesores que era de la ciudad de Arequipa citó a una de sus alumnas a su casa con el pretexto de que le regalaría libros para poder leer. La joven se quejó a sus amigos quienes fueron en busca del profesor para matarlo por haber ofendido a la joven.

Cuando llegaron a la casa del profesor fingiendo que era la joven entraron a la casa del profesor y lo mataron con piedras. Para que no les echen la culpa llamaron a otro joven que tenía un retraso. Con engaños le dijeron que el profesor quería robar su casa. Hicieron que también tirara una piedra al cuerpo ya muerto.

Echaron la culpa al joven retrasado y lo metieron a la cárcel, mientras que los otros se reían por que nadie de ellos salió afectado.

La madre del profesor llego con lágrimas en los ojos y llena de amargura.  Señaló a todos los culpables y con voz alta dijo que todos los culpables tarde o temprano morirían. Ellos se mataron de risa y hablando en voz baja criticaban a la madre del profesor.

Todo iba bien hasta que un día uno de los culpables se puso enfermo del estómago. Estaba hinchado como un tumor y después de mucho sufrir murió. Las palabras de la madre del profesor se habían convertido en una maldición para todos los responsables de lo sucedido.

Poco a poco las personas responsables iban muriendo hasta que la última cayó muerta. Incluso el joven retardado que también había lanzado una simple piedra. Todo el pueblo se dio cuenta de que lo malo que se hace se paga tarde o temprano. Entonces las fechorías como matanzas, robos y violaciones cesaron. Después de mucho tiempo el pueblo había cambiado.

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