historia

PUCUY SUCANCA Y CHIRAO SUCANCA, OBSERVACION SOLAR INCAICO

Guaman Poma, Observing the Sun

Uno de los problemas más importantes de la astronomía y calendario inca; involucra a una evaluación de las identidades y papeles de los sucancas Pucuy y Chirao. Existe mucha información etnohistórica pertinente y concluyente sobre estas, pero esta información está dispersa; además los informantes españoles confundieron su importancia y naturaleza.
Recordemos que Polo no dio ningún indicio de donde debieron encontrarse los sucancas Pucuy y Chirao, o que fechas representaban. Además, muchos no aceptan las fechas de Cobo, ni tampoco que los sucancas cerca del cerro Mutu o el Quincalla sean los respectivos sucancas Pucuy y Chirao. Sin embargo, Cobo tuvo mucha razón en pesar que estos representaban fechas, a medio año de distancia la una de la otra.
Sabemos gracias a estos escritos que el sucanca oriental cerca de Quispicancha tenía un papel importante en noviembre; este era probablemente una observación de la salida del sol en un evento astronómico significativo visto desde el área Cusco. Los pilares del cerro Sucanca se utilizaron para observar una puesta de sol en agosto desde la plaza mayor del Cusco, pero con una finalidad astronómica desconocida. Además, se cree que se utilizó una conexión entre el Cusco y Quispicancha para dos distintos tipos de observaciones, una hacia y la otra desde Quispicancha.
Las observaciones solares públicas quizás más importantes, vistas por toda la población del Cusco, se realizaban en los tiempos de la labranza y la siembra. En ese entonces se veía desde la plaza mayor del Cusco como el sol poniente pasaba, aproximadamente en un mes, por un sistema de cuatro pilares colocados en el horizonte occidental. Solo un cronista (Cieza de León), escribió lo que realmente vio en 1551; además que anónimo dio detalles precisos sobre la distancia entre los pilares y el observador.
Las observaciones hacia el cerro Sucanca eran efectuadas por dos grupos, uno de sacerdotes desde el Quispicancha Sucanca y por la gente común desde la plaza mayor del Cusco. Ambos grupos miraban aproximadamente en la misma dirección, pero los sacerdotes miraban a la montaña misma y la gente común a los pilares.
Podemos concluir que las observaciones solares tal y como las encontramos entre los distintos escritos de los cronistas, no son una colección aleatoria, sino que más bien pertenecen a un sistema bien organizado, sin embargo, es un poco difícil entender este sistema en función de una organización de los meses incas.

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