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Peru Gourmet Entrega Excelente Comida Peruana en Texas

La ciudad de Fort Worth, Texas, queda muy cerca de la residencia de mi hija y sus niños. Les estoy visitando y mi hija decidió que quería llevarme a comer en un restaurant nuevo de nombre Perú Gourmet. Por esa razón, Sophia con sus hijos, Jack, Lorelei, y Annalise me acompañaron. Me encantaba la idea de probar comida peruana en Texas.

El restaurant tiene un diseño y decorado hermoso y Nuevo. La gerente—Ana María Ureta, nos dijo que apenas hacía 45 días desde su estreno. Con su hermana, Rosia Aguirre Pérez, se gerencia el restaurante para su hermano, Jorge Aguirre, el dueño de Pisco Aguirre, una bodega peruana. La familia está haciendo los trámites para que lo puedan importar a los Estados Unidos para el restaurante y su bar.

Peru Gourmet, Fort Worth, Texas (Teresa Wilson)
Peru Gourmet, Fort Worth, Texas (Teresa Wilson)

Decidimos probar unas cuantas entraditas. Comenzamos con la salchipapa que fue servida con salsa de ketchup y huancaína. Las papitas eran divinas, con una capa extra crocante y suvecitas adentro. Gastón Acurio cree que el Ketchup debe ceder a la huacaína. Mi hija estaba de acuerdo que esa crema era sabrosa, pero al inicio se sentía algo decepcionada porque no picaba. Sin embargo el picor le acechaba. Las papitas desaparecieron rápidamente.

Los niños querían servirse Inca Kola y Kola Inglesa. Me sorprendió que tardaron en tomar sus gaseosas y más bien terminaron i chicha morada. La chicha fue maravillosamente rica con notas profundas de canela. Fue la bebida preferida de todos en la mesa. Costaba más que las gaseosas pero esas no se terminaron mientras la chicha se secó en un dos por tres.

Nos llegó la papa rellena con un enrejado de huancaína. La papa fue toda una perfección alrededor del relleno de pasas y carne. Fue mi favorito del día. El relleno fue maravilloso pero el exterior de la papa estaba perfectamente crocante mientras el interior se derretía en la boca.

También decidí probar la ocopa pero ya nos sentíamos algo satisfechos así que lo dejamos para otro momento a favor de un plato fuerte.

Después de las entradas todos decidimos compartir un plato fuerte. Pedimos el lomo saltado. Los niños se llevaron la sorpresa que traía tanto arroz como papa. En nuestro hogar no solemos servir dos carbohidratos en una sola comida, aunque sí comemos pasta y pan a la vez. Por eso se sentían algo preocupados.Jack sentía eso más que los demás. Quería probar la comida pero no le gustan las cremas y salsas lo cual había limitado su habilidad de degustar las entradas.

La carne de lomo de res estaba perfectamente coocido, jugoso y suave. Los vegetales, tomate y cebolla, se combinaban muy bien. Sophia comentaba que no suele cocinar con dos clases de cebollas ni dos clases de carbohidrato. Estaba segura que había encontrado una yuca frita entre las patitas, lo cual le fascinó. Estaba, sin embargo, impresionada con la combinación que hacían los sabores.

Después de tanta comida, nos sentimos más que satisfechos, pero las reseñas del restaurante insistían que no se podía perder el mousse de maracuyá. Además pedimos un suspiro a la limeña para llevar, lo cual arruinó su presentación por cierto. Tenía ganas de probar el suspiro por que lo he hecho varias veces sin haberlo probado de mano de un cocinero peruano. Se me palpitó el corazón al preguntarme si mi producto había sido un éxito o una copia triste de un postre poético.

La maracuyá fue todo un éxito de inmediato. Me gustaría poder describirlo, pero estaba conversando con Ana María en cuanto al restaurante y desaparecío. Miré el paquete de suspiro que estaba compactado en un taper y eché un suspirito mío. Por fin podría probar ese postre.

Le pregunté a Ana María por que optaron por abrir un restaurante aquí en Texas. Me dijo que había venido a Norteamérica hacía veinte años y que ella y su hermana estaban ayudando a su hermano quien buscaba buenas inversiones y quería exportar su pisco a los Estados Unidos. Relató que hay muchos reglamentos en los EE.UU y que comestibles deben estar aprobados antes de que se pudieran usar. “NO se puede ir no más a un WalMart para comprar algo. Tienes que usar las fuentes aprobadas.” Me impresionó que hayan podido encontrar productos como el huacatay, todo de fuentes aprobadas.

Lastimosamente, cuando llegamos a casa, supe que mi suspiro habías deslizado del taper y cubierto la bolsa. Todavía me falta saber, entonces, como sabrá este postre son nombre maravilloso. Mi suspiro no estaba dulce en ese momento, pero buscaré el momento para probar ese suspiro a la limeña.

¡Provecho y felicidades a Perú Gourmet y a todos que lo visiten!

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