Comentario

La navidad en la ciudad y en el campo del Cusco

Una cita simple del relato del maestro de Inge Bolin de la vida de una comunidad indígena del Cusco me llamó mucho la atención. Bolin asevera que “en las montañas remotas de Chillihuani, ni navidad ni pascuas se celebran.” Lo que observa se encuentra no solamente en esa parte de las alturas de los andes cusqueños, sino en una mayoría de la zona rural del Cusco según tengo entendido. Allí la navidad parece no haber echado raíces por alguna razón, aunque sí fuertemente en las ciudades y pueblos importantes.

Insiste Bolin que mientras más remoto el lugar, más fuerte es el sistema indígena de ritual y creencia entre ellos. Tiene algo de razón, aunque en las ciudades también se encuentran componentes indígenas fuertes en su navidad y otras prácticas y creencias. A la vez, el Cusco rural también desarrolló su propio cristianismo, complejo y diferente de las ciudades aunque tengan cierta relación con ellas y las razones de la diferencia y la conexión vayan profundamente al pasado.

Pequeña niña del campo esperando su chocolate caliente (Walter Coraza Morveli)
Pequeña niña del campo esperando su chocolate caliente (Walter Coraza Morveli)

No desarrollaré mucho aquí esa observación. Más bien, quiero pensar en las diferencias. Para entender el pasado necesitamos historias de navidad en el Cusco, tanto en la urbe como en las zonas rurales, para guiar cualquier consideración seria nuestra.

Hasta mientras, me fascinan los números grandes de gente del campo que vendrán a la ciudad estos días. Llegarán a hacer fila con sus hijos para que ellos puedan recibir una taza de chocolate caliente con pan y tal vez un juguete barato de plástico. Muchos vienen además a vender sus artesanías y a traer plantas para que los citadinos puedan armar sus nacimientos caseros.

Lo urbanos, tanto individuales como de organizaciones, irán a las comunidades rurales, muchas veces a través de años, para servir chocolate y pan a los de las comunidades y los que reciben no podrán venir a la ciudad en muchos casos.

Preparando chocolate para una comunidad en el campo (Walter Coraza Morvlei)
Preparando chocolate para una comunidad en el campo (Walter Coraza Morvlei)

A diferencia, en la ciudad se asentó un culto al niño Jesús, lo que llaman acá Manuelito. Aparenta ser bien católico aunque en él se encuentran bastantes matices indígenas. El culto al niño Manuel no se encuentra casi nada en las comunidades rurales, por lo que sepa yo, aunque su fuerza en la ciudad del Cusco es bien difícil de sobreestimar.

Mediante este culto al niño Jesús, quiérase o no, la ciudad manifiesta su control sobre la figura central del cristianismo y, tal vez, eslabona una continuidad con una figura central de los ritos incaicos, el niño sol. Si es así, durante esta estación del año, con su desigualdad en las prácticas y las relaciones observadas en las chocolatadas recreará un sistema amplio regional con la ciudad del cusco al centro.

A la vez estas formas estarán cambiando. Dada la migración cuantiosa de campesinos a ciudades como Lima o el Cusco, no me sorprendería que se practiquen cada vez más la navidad urbana en las comunidades. Si es así, esto representa un desafío individualista a los rituales comunitarios de las zonas rurales.

Hay nuevas dinámicas que están amoldando la vida Cusqueña y la navidad, como Estrella brillante, es solo un ejemplo de ello.

Inge Bolin, Rituals of Respect: The Secret of Survival in the High Peruvian Andes (University of Texas Press, 2010), p. 32.

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