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Kintaro restaurant japones te satisface y te complace

Kintaro Restaurant (Walter Coraza Morveli)

En el Cusco hay un lugar humilde y elegante de Japón, llamado Restaurant Japonés Kintaro. Se encuentra en pleno centro de la ciudad, en la calle plateros 334 segundo piso. En este establecimiento los trabajadores atienden a la clientela internacional de lunes a sábado, para la hora del almuerzo de 12:00 a 2:30 pm y para la cena a partir de las 6.

Para llegar a este restaurante, uno tiene que ingresar por un pequeño pasillo colorido con mercadería artesanal. Unos diez pasos al interior, a la mano derecha, se puede observar con facilidad una puerta de madera envejecida adrede de color marrón con letras en japonés. Al cruzar la puerta, las gradas de madera junto a la pared forrada con una gran tela amarilla gastada nos eleva al segundo piso donde se encuentra el lugar de atención.

Dentro de Kintaro  (Walter Coraza Morveli)
Dentro de Kintaro (Walter Coraza Morveli)

Una gran habitación bien decorada con una armoniosa modestia nos muestra dos espacios, una con mesas y sillas, y la otra con cojines y mesas pequeñas. Los clientes eligen su comodidad, si sentarse en las sillas o en el suelo como muestran las películas japonesas cuando disfrutan de sus alimentos.

Una chica cusqueña vino trayéndonos la carta a mi y a David. Nos saludó cordialmente y nos regaló una sonrisa de bienvenida. Se retiró por unos minutos, pero al volver nos sirvió en unos pequeños vasos negros rústicos de cerámica un mate tibio de cebada tostada. Huy, sí que era reconfortante y suavizaba con su sabor todo el paladar. Mientras mirábamos la variada carta y disfrutábamos del mate, la señorita encargada de la atención volvió con los cubiertos: un tenedor, una cuchara onda para la sopa, y palitos. Los colocó cuidadosamente, haciendo ver más elegante la mesa.

David pidió un Teriyaki Don y un Chickenkantu Roll y yo elegí el Curry Udon. Esperamos unos 10 minutos después de hacer el pedido. Mientras atendían a los demás comensales los aromas de los platos llenaban el ambiente. Se visualizaba un ambiente sencillo. Las mesas de madera contrastaban con el color de los marcos de las ventanas y puertas gastadas intencionalmente que rodeaba todo el ambiente.

Sopa de Miso (Walter Coraza Morveli)
Sopa de Miso (Walter Coraza Morveli)

Mientras esperábamos David me iba comentando que la comida Japonesa suele ser bien decorado y saludable ya que los ingredientes son más vegetales y menos frituras.

Cuando llego el Sushi Chickenkatu roll, se veía bien presentado como muestran en la carta, una pequeña porción de arroz envuelta con tiras de cochayuyo, algas marinas, y en el centro un pequeño trozo de pollo ahumado. La combinación del sushi con la crema de sabor fuerte, el wasabi, y el sillao le daba un sabor exquisito que te muestra un mundo.

Chickenkatu Roll (Hebert Huamani Jara)
Chickenkatu Roll (Hebert Huamani Jara)

La sopa miso que llego después del sushi era espectacular. Se mostraba rala, pero en la boca se sentía sabrosa y delicada. Esta sopa estaba compuesta de soya fermentada.

Al llegar los platos fuertes, el Teriyaki Don y Curry Udon, ya me estaba gustando mucho la cosina japonesa. Sin embargo, cuando probé el Curry Udon, huy estaba picantito pero era delicioso sentir la combinación de la zanahoria con el ajonjolí molido, la cebolla china y los fideos gruesos que flotaban en el caldo. Le daba un toque único y sabroso a este plato que equilibraba perfectamente en el paladar.

La ensalada que nos sirvieron a simple vista se veía sencilla—La lechuga, el tomate y el ajonjolí tostado y bañando con un poco de sillao y aceite de sésamo le daba una apariencia bonita y fresca—pero en la boca era espectacular. Se podían distinguir los sabores en plena combinación.

Disfrutando de la ensalada fresca(Walter Coraza Morveli)
Disfrutando de la ensalada fresca(Walter Coraza Morveli)

Después de haber disfrutado de estos platos bien decorado y elegantes, kintaro me dejó con los sabores en el paladar y en la mete, realmente una experiencia muy agradable y placentera. La atención es algo lenta pero buena porque después de todo uno queda con una sonrisa dibujada en la boca.

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