Comentario

En Perú comenzó una pugna mundial sobre el género, el sexo y más

Las ciudades peruanas y la cámara del congreso se han visto sacudidos en los últimos meses por dos cosas relacionadas con implicancias globales: la preocupación por lo que se llama la “ideología del género” y las marchas en torno al lema “con mis hijos no te metas”.

Dados los intereses del partido mayoritario en el Congreso, Fuerza Popular, la primera fue suficiente para obligar a dimitir a un ministro popular de Educación. Aunque había muchas cuestiones de política de poder en juego, el eslogan “ideología del género” y el argumento que se estaba imponiendo la misma mediante el currículo nacional establecido por el Ministerio de Educación abrió el camino y gran resonancia popular a las movidas.

Los intelectuales y la vasta población profesional cómoda con los discursos y perspectivas nacionales e internacionales sobre igualdad entre mujeres y hombres y sobre la realidad de los homosexuales y los transexuales se vio choqueada de sorpresa, ya la posición del partido Fuerza Popular parecía una posición extraña y casi incoherente. La gente no reconocía nada en el lema “ideología del género” que pudiera referirse a cualquier realidad, y ciertamente no como algo que pudiera movilizar a la gente y provocar ansiedad y miedo.

Para entender la fuerza de convocatoria de esto, necesitamos ir a la enseñanza social católica contemporánea, no sólo en Perú, sino internacional. Un conjunto de “recursos pedagógicos” proporcionados en febrero por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ayuda a aclarar el tema.

Afirma que “las diversas formas de una ideología de género que niega la diferencia y la reciprocidad de un hombre y una mujer, plantea un “desafío” y contempla una sociedad sin diferencias sexuales, eliminando así las bases antropológicas de la familia. Esta ideología conduce a programas educativos y promulgaciones legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad emocional radicalmente separadas de la diferencia biológica entre el hombre y la mujer “(página 2).

El documento continúa, citando al Papa Francisco: “Hoy en día, a niños – ¡niños! – se les enseña en la escuela que todos pueden elegir su sexo. ¿Por qué están enseñando esto? Porque los libros son proporcionados por las personas e instituciones que te dan dinero. Estas formas de colonización ideológica también son apoyadas por países influyentes. ¡Y esto es terrible!” (Página 3-4)

Dos ideas descritas acá provocan el miedo y la ansiedad de los padres en gran parte del mundo, no sólo en el Perú. La primera es el temor de que el sexo de los niños pueda ser cambiado a través de lo que los niños aprenden en la escuela, porque que no se da simplemente en la naturaleza, como lo diría la enseñanza católica. Por supuesto, hay una contradicción aquí, en que lo que se da ostensiblemente en la naturaleza sea tan frágil que puede ser deshecho por una simple pedagogía o ideología.

La noción ejemplifica un miedo a la educación y al aprendizaje que pueden ser vistos como “formas de colonización” apoyadas por las potencias imperiales (es decir, “países influyentes”).

Que el aprendizaje sobre el género provenga de una buena investigación biológica y de las investigaciones de las ciencias sociales no lo legitima, sino que se le contempla como algo impuesto desde el exterior que transforma formas autóctonas morales propias, las cuales, curiosamente, corresponden a las enseñanzas de la Iglesia.

Mediante este lema “ideología del género”, estas ideas, o sea una ideología religiosa, se ha extendido internacionalmente en los brazos de una de las instituciones mundiales más poderosas, la supranacional Iglesia Católica.

Es más, el lema “con mis hijos no te metas”, tan idiomático en el idioma español, une esta idea de ideología y preocupación por las potencias externas que se impongan el cambio de género, para exigir que el sistema de intereses en la escuela y la sociedad el cual ostensiblemente promueve la ideología de género, no “friegue” a los hijos de Perú (perdonen la vulgaridad).

Con mis hijos no te metas (David Knowlton)
Con mis hijos no te metas (David Knowlton)

En mi experiencia, la mayoría de los manifestantes en las multitudinarias y cada vez más frecuentes marchas unidas a este lema, provienen de iglesias evangélicas. Perú ha experimentado el crecimiento masivo de denominaciones evangélicas. Mientras algunas sean denominaciones multinacionales, muchas son propias del país andino y a menudo se encuentran bajo el liderazgo de poderosos empresarios religiosos. Sin embargo, esta diversidad tiende a cubrir las conexiones internacionales que han llevado a la unificación de muchas iglesias bajo este lema con la derecha católica global.

En fin, este movimiento conjunto ataca una parte del estado, la educación, que requiere un consenso nacional, o sea más allá de las vecindades, comunidades y congregaciones. Tiende a cumplir además con estándares internacionales, a la vez que es una vanguardia, no sólo de ideas sobre género e igualdad de género, sino de la secularización. Es decir, se percibe como una amenaza al poder de los cuerpos religiosos, y de muchos poderes locales, en la vida nacional.

Esta lucha por el género y la sexualidad, así como por la educación y el lugar de la religión en la sociedad es algo que continuará realizándose en el Perú, al mismo tiempo que se desarrollará en país tras país como parte de una pugna global en contra de la sociedad civil liberal y un gobernó liberal considerada ilegítimo e imperialista.

La lucha acaba de comenzar y, por el momento, los opositores a este movimiento han sido sorprendidos y parecen algo desprevenidos, aunque eso no seguirá siendo así. Este movimiento trazará una línea divisora en la sociedad peruana y con tiempo en muchas sociedades del mundo.

Referencia:
“Gender theory”/“Gender ideology” – Select Teaching Resources (updated February 1, 2017)
http://www.usccb.org/issues-and-action/marriage-and-family/marriage/promotion-and-defense-of-marriage/upload/Gender-Ideology-Select-Teaching-Resources.pdf

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