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De corazón, el eje andino

A veces cosas sencillas te llaman la atención con mucha resonancia. Se destacan y exigen enfoque entre el flujo ordinario de palabras y conversación. Se ven más interesantes y claves de lo se pensaría dada su ordinariedad.

Una de esas se me brincó cuando miraba el noticiero nuevo en Quechua, Ñoqanchik. Aunque tal vez haya sido solamente ese día pero los señores del programa indicaron que llegaron a todos con su corazón, su sonqo. Me sorprendió porque nunca he escuchado semejante expresión en ningún noticiero en español.

Nos habrán dado algún indicio de por qué cuando indicaron que era necesario un programa en runasimi, la lengua de la gente. Los periodistas se basaron en más que el idioma, indicación que iban a proporcionar un programa basado en la cosmovisión de los Quechua hablantes.

Diferenciaron las noticias en español de las en quechua, al indicar que manifiestan otros valores, otras formas de ser, y otras comprensiones del mundo. El programa entonces no sería un relato de eventos, que el presidente hizo tal y cual cosa o que la bancada fujimorista del congreso haya respondido de esa forma u otra. Más bien hasta las noticias y su forma de interesar a la gente no partirían de la forma mecánica e individualista del español.

Hay demasiado que pensar en eso, incluyendo el grado en que el estado peruano es una máquina de formas y valores hispanos que buscan aplastar las formas y valores de los runa, la gente, aun cuando se habla en Quechua.

Sin embargo, el presentarse con corazón sí marca una diferencia y una forma, tal vez, de romper la máquina hispana del estado. Sonqo es más que el corazón del español, o del inglés, no importa cuán poderoso sea ese órgano y ese imagen. Como indicara el investigador Peruano Jorge Burneo, el sonqo se experimenta como el “centro del cuerpo humano”, un eje de ser y hacer. Incluye lo que consideramos “corazón, mente, memoria, y cerebro.”

Sharing a Glass of Chicha Drink (Photo: Wayra)
Compartiendo un vaso de chicha con en corazón  (Photo: Wayra)

Como resultado, me parece que sonqo implica formar parte de otras personas y vivir en relación con otros. Sugiere el ayni, pero no como la simple reciprocidad de los modelos economistas occidentales, si no el existir con y por otros.

En el Cusco, creo que este sonqo no se queda solamente en el Quechua, sin que le cambia al español cusqueño de tal forma que los significados no son exactamente los del Diccionario de la Real Academia Española. Este libro central define corazón como el órgano, por cierto, y también como ánimo, la energía de tener ánimo, tanto como tener valor. Asimismo le define como sentimientos e indica que el corazón es el centro de algo o de la persona.

Este juego de significados nos da mucho de que pensar. Aunque no nos dedicaremos mucha atención a aclarar acá qué tan diferente es el español de la palabra negativa anglosajona de sentimentalidad, la cual en el idioma de los Anglos reconoce los sentimientos pero los desconfía y teme que sean falsos o manipuladores cuando el español lo pone en primer plano.

Regresaremos al Cusco. En la ciudad imperial escucharán a la gente hablar de que la comida Buena se hace de corazón. Se dirá a menudo que es por esa razón que la comida es buena. Si se hace con rabia o falsamente, no será buena y hasta puede ser peligrosa.

Me parece que esta usanza va más allá que la del español sencillamente. Implica una forma de ser y una preocupación por los otros, el estar en relación, como algo primordial. Es sentimiento pero es más, es vivir.

Entonces, el hacer y servir comida, aun a cambio de dinero, es ponerse al centro de la existencia y así sirve como idea de lo que es sonqo. Es un dar y recibir profundo con otras personas. Incluye dar y recibir nutrición, sostenimiento vital. Sin embargo no es solamente el hacer y servir la comida que manifiesta sonqo, sino también el comer.

Los periodistas de Ñoqanchik han prendido así una idea que sí es clave para entender una diferencia entre los mundos del español y del quechua en el mismo Perú. No es el centro, el ánimo, o los sentimientos nada más, ya que esos pueden ser egoístas e individualistas. Es más bien un centro que anima y que está dedicado a la interacción, el dar y tomar tanto como tomar y dar con los demás.

Por consecuencia, sonqo me parece más que una mera palabra o una mera estrategia para colocar un noticiero. Es un valor central en los Andes, en Quechua y en español, de se relaciona con lo que experimento en el Cusco, aunque la lengua y cultura ibérica está puesta como para desarmar en cualquier momento lo que en los Andes se une y se resume como sonqo.

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